« Deep in the Heart of Texas / En lo profundo de Texas
» 4,183 miles / 6.692 kilómetros

Latino communities, people

New Orleans: the rebuilders / los reconstructores

08.16.08 | 2 Comments

–Español debajo–

[Saturday 9 am: As we drive towards Laredo, Texas, on country highway 72 West, for the first time in the trip I get no signal at all on my wireless internet device. At any rate, we're approaching the border and in a few hours will have no Internet at all.]

Much has been said about the Hispanic workers who moved in mass to New Orleans after Hurricane Katrina, which flooded the city almost three years ago. I wanted to meet some of them. It was as easy as going out in the Mid-City neighborhood in the early evening, when people are back from work relaxing on their porches.

A group of Honduran workers in New Orleans, relaxing on their porch after working in construction all day.

Julián, Bonérjez, Manuel & Edwin Lone (left to right)

That’s where I found a group of four Honduran workers, chatting quietly on the porch of a rundown house. They were all from the same town in Honduras, Copán Ruinas, and they had arrived in New Orleans at different points in time after Katrina. “Necessity reunited us,” Bonérjez Guerra, 24, said laughing. (He is second from left in the photo.)

His brother Julián Guerra Martínez, 23, (left in the photo) was the first one to arrive, he said, when “there was still water here.” The neighborhood’s homes look pretty bad and some are still empty, with “No Trespassing” signs, and showing the effects of the flood: rotting wood, mold, broken glass, boarded-up windows.

Julián had been in Virginia for a few months, when some friends came to New Orleans and brought him along. He says there’s been plenty of work, demolishing first, rebuilding later. But he and his roommates agreed that demand for work has gone up and down in cycles.

The arrival of so many Hispanic workers –a real demographic explosion– caused frictions in a city where traditionally blacks were a majority. A local community activist told me that the undocumented workers, who cannot open bank accounts and are paid in cash, are known as the “walking ATMs” – they present an easy target for robbery.

“Black guys bother us quite a bit,” said Manuel Guerra, 32, (second from right.) “When there’s work, we work and we don’t go out, because you have to save up your money in case you are left without a job.”

“What we do is not go out at night,” Julián explained. “From 7 or 8 pm on, something can happen to you.”

Reflecting the need for public safety among Latinos, a relatively new community organization, Puentes New Orleans, has set up a program trying to improve relations between the local police and the new arrivals, “after assault incidents began to rise among the newly arrived Latino migrant workers in the city.” This is not easy either: only last month a cop in the town of Slidell was arrested, accused of stealing money from Hispanic drivers.

Cesar Castle, 61, a Colombian activist who’s lived in New Orleans for 32 years, complained that the Slidell case didn’t generate a lot of attention. “There was no scandal about that, no one said anything,” he said. “When a Hispanic is arrested, there’s a big show.”

Still, he added, “The problem here is between blacks and Latinos. There lies the city’s public safety problem.”

In this context, it is obvious that workers like Bonérjez, Manuel and Julián will have little interest in U.S. politics.

“We almost don’t have any time for that,” said Julián. “We don’t know the candidates.”

Permanent link: http://diegograglia.net/newyorktomexico/?p=44

***

[Sábado 9 am: Mientras manejamos hacia Laredo, Texas, en la carretera rural 72 West, por primera vez en el viaje no tengo señal de internet inalámbrica. De todos modos, nos estamos acercando a la frontera y en unas pocas horas ya no tendremos internet para nada].

Se ha dicho mucho sobre los trabajadores hispanos que llegaron en masa a Nueva Orleans después del huracán Katrina, que inundó la ciudad hace casi tres años. Quería conocer a alguno. Fue muy fácil: sólo tuve que salir a dar una vuelta por el barrio de Mid-City a la tardecita, cuando la gente ya volvió de su trabajo y se sienta a descansar en el porche de su casa.

Allí mismo fue que encontré a cuatro hondureños que conversaban tranquilos en el porche de una casa desvaída. Eran todos de la misma ciudad, Copán Ruinas, y habían llegado a Nueva Orleans cada uno por su lado después de Katrina. “Nos juntó la necesidad”, dijo entre risas Bonérjez Guerra (24). (Es el segundo desde la izquierda en la foto).

A group of Honduran workers in New Orleans, relaxing on their porch after working in construction all day.

Julián, Bonérjez, Manuel & Edwin Lone (izq. a der.)

Su hermano Julián Guerra Martínez (23) (a la izquierda) fue el primero en llegar. “Aquí todavía había agua”, dijo, señalando al vecindario, donde las casas todavía se ven en bastante mal estado. Hay algunas vacías, con carteles de “No Pasar”, y con los efectos evidentes de la inundación: madera podrida, moho, vidrios rotos, ventanas tapadas con maderas.

Julián estaba en Virginia desde hacía unos meses, cuando unos amigos decidieron venir a Nueva Orleans y lo trajeron. Contó que ha habido mucho trabajo, en demolición primero, en construcción después. Pero también él y los demás dijeron que el trabajo sube y baja cíclicamente.

La verdadera explosión demográfica que se vivió con la llegada de tantos trabajadores hispanos generó fricciones en esta ciudad en que los negros eran la mayoría desde hacía mucho. Un activista local me dijo que los trabajadores sin documentos, que no pueden tener cuentas bancarias y reciben sus salarios en efectivo, son conocidos como los “cajeros automáticos que caminan”, ya que son un blanco muy fácil para los asaltantes.

“Los negros friegan bastante”, admitió Manuel Guerra (32), segundo desde la derecha en la foto. “Cuando hay trabajo, nosotros trabajamos, y salir, casi no salimos porque hay que cuidar el dinerio por si se queda sin trabajo uno”.

“Lo que hacemos es no salir de noche”, explicó Julián. “De 7, 8 en adelante, te puede pasar algo”.

Como muestra de la necesidad de seguridad pública para los latinos, una organización comunitaria bastante nueva, Puentes New Orleans, organizó un programa para mejorar las relaciones de los hispanos con la policía, “luego de que comenzaron a aumentar los ataques contra los trabajadores latinos recién llegados a la ciudad”. Esa meta tampoco es fácil de lograr: el mes pasado, apenas, un policía de la ciudad de Slidell fue arrestado, bajo cargos de robarles dinero a conductores hispanos.

Cesar Castle (61), un activista colombiano que lleva 32 años en Nueva Orleans, se quejó de que el caso del policía no generó mucha repercusión. “De eso no hubo escándalo, nadie dijo nada”, me dijo. ” Cuando arrestan a un hispano, se forma el gran show”.

De todos modos, agregó: “Entre los negros y los hispanos es el problema. Ahí está el problema de seguridad de la ciudad”.

En este contexto, es obvio que gente como Bonérjez, Manuel y Julián no debe tener mucho interés en la política estadounidense.

“Casi no nos queda lugar”, dijo Julián. “No conocemos a los candidatos”.

Enlace permanente: http://diegograglia.net/newyorktomexico/?p=44

2 Comments

have your say

Add your comment below, or trackback from your own site. Subscribe to these comments.

Be nice. Keep it clean. Stay on topic. No spam.

You can use these tags:
<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

You must be logged in to post a comment.


« Deep in the Heart of Texas / En lo profundo de Texas
» 4,183 miles / 6.692 kilómetros