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Milton, Florida: otro caso de éxodo latino

08.13.08 | Comment?

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Diez empleados, mexicanos y guatemaltecos, del empresario gastronómico Gerónimo Barragán fueron arrestados en una redada y deportados hace unos meses. Los oficiales del condado de Santa Rosa también inspeccionaron otros negocios de la zona, buscando trabajadores que estuvieran usando números de Seguridad Social robados.

Desde esa redada, el 6 de febrero, la población hispana de este pequeño pueblo del norte de la Florida prácticamente ha desaparecido.

Me imaginé que Barragán estaría un poco amargado por aquella experiencia. Esa fue la impresión que me quedó al leer este artículo del New York Times de junio pasado. Dice:

“Fue muy difícil porque la comunidad es muy pequeña. Y por ver a gente que solía venir a comer seguido cerrar el negocio”, dijo Gerónimo Barragán, el dueño de dos sucursales de La Hacienda, restaurantes mexicanos donde la policía arrestó a diez empleados.

“No los culpo”, agregó Barragán. “Pero es que duele”.

Sin embargo, su actitud era de todo menos militante cuando lo conocí este domingo, mientras viajamos casi volando desde Savannah, Georgia, hasta New Orleans, Louisiana, en un día, -con un reventón en el camino y todo-.

Gerónimo Barragán, Milton, Florida

“Aunque en este caso nos tocó perder, estamos de acuerdo con lo que los líderes (del país) están haciendo”, me dijo Barragán, hablando pausado y con mucha calma. Conversamos en el silencio de uno de sus dos restaurantes, que cierran los domingos. Él acababa de volver de la celebración en español en la iglesia baptista hispana local. Un grupo de amigos suyos hablaba sobre temas de la congregación en otra mesa detrás nuestro.

“Este país está luchando por tener a todo el mundo identificado, legal”, siguió. “No estamos en contra. El país hace lo que tiene que hacer”.

Barragán (41), nacido cerca de Guadalajara, dijo que después de la redada se había reunido con el Sheriff del condado, para desligarse de una marcha de protesta que se había organizado contra la medida.

“Fui a decirle que no había resentimiento con él. No estábamos involucrados en eso ni en ningún movimiento así. Sólo queríamos ayuda para volver a abrir nuestro negocio. Entendimos que era su deber”.

El New York Times usó este caso como ejemplo en una tendencia más amplia: la de las fuerzas de seguridad locales que encuentran maneras indirectas para hacer cumplir las leyes de inmigración en sus distritos, algo que normalmente no es su tarea. En Milton, el sheriff Wendell Hall arrestó a los trabajadores bajo cargos de robo de identidad. En su propio sitio, Hall confirma el argumento del periódico al presentar la operación como “una redada de trabajadores indocumentados”. [Pueden leer el comunicado de prensa sobre los arrestos y otro sobre las sentencias para varios de los trabajadores.]

La población hispana del pueblo y del condado, que había aumentado en los últimos años como en otras zonas del Sur, ahora ha caído en forma repentina. Es lo mismo que vimos en Manassas, Virginia, y lo que acaba de pasar en Postville, Iowa, tras la redada de Inmigración más grande de la historia del país.

Los miembros de la iglesia a la que va Barragán, la única en español en el pueblo, eran unos ochenta antes de febrero y hoy no llegan a cuarenta.

“Muchos tuvieron que regresar a sus países”, me dijo el pastor, el boliviano Rubén Quiroz (38), quien llegó con su esposa argentina y sus hijos hace poco más de un año para atender a esta comunidad y estudiar un doctorado en filosofía y teología en Louisiana Baptist University.

Ruben Quiroz, pastor. Milton, Florida

Los “sin papeles” arrestados fueron deportados y sus familias los siguieron de regreso a sus países. “Otros, por el temor a ser deportados o ser puestos en la cárcel, tomaron la decisión de irse a sus lugares de origen”, contó Quiroz. “Muchos se fueron a sus países y algunos, a otros estados”.

“Para la gente hispana ha sido muy difícil”, siguió. “No podían conseguir trabajo, los ahorros se gastan: tuvimos que ayudarles como iglesia”.

La gente también tenía miedo. “Por una temporada, no se miraba ningún hispano en un supermercado”, dijo el pastor. “Por muchos meses, estaban todos escondidos, con miedo”.

Barragán, en tanto, tuvo bastantes problemas en conseguir nuevos empleados para La Hacienda. Algunos de los nuevos son latinos nacidos en EE.UU., otros son estadounidenses no latinos. “Hemos batallado un poquito”, dijo. “Entrenamos gente de aquí porque no están familiarizados con el trabajo de restaurante”.

Cuando le pregunté sobre la elección, dijo que él y su esposa apoyaron al presidente Bush -aunque hasta hora sólo ella ha votado-. Contó que aún no se ha decidido sobre esta elección y que no estaba seguro de que fuera a ir a votar. Sobre los candidatos y los partidos, dijo: “No sé si cambiaríamos, no estamos convencidos de cambiar”.

Enlace permanente: http://diegograglia.net/newyorktomexico/?p=40

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