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Latino communities, español

En el campo: los latinos olvidados

08.10.08 | Comment?

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Este miércoles y jueves, visitamos un par de pueblos en North Carolina para saber un poco más de lo que piensan los latinos de zonas rurales sobre la elección y sobre cuáles son los temas que les importan. Tenía la impresión de que siempre oímos hablar de los mexicanos en Chicago y Los Ángeles, los puertorriqueños y dominicanos en Nueva York, los cubanos en Florida… pero raramente escuchamos noticias de quienes viven en los pueblos rurales de todo el país.

En el sur, esos pueblitos han cambiado muy profundamente en las últimas dos décadas con la llegada de inmigrantes mexicanos y centroamericanos -de Honduras, Guatemala, El Salvador-, quienes vienen a trabajar en agricultura, en fábricas y en la construcción. El Pew Hispanic Center decía en un reporte de 2005,

“La población hispana está creciendo más rápido en gran parte del Sur que en cualquier otra parte de los Estados Unidos. A través de una ancha franja de la región, hacia el oeste desde North Carolina en la costa atlántica hasta Arkansas del otro lado del río Mississippi y hacia el sur hasta Alabama en el Golfo de México, poblaciones hispanas de considerable tamaño han emergido de repente en comunidades donde los latinos tenían una presencia escasa tan sólo una o dos décadas atrás”. [Ir al reporte.]

Marcia Espínola, El Vínculo Hispano / The Hispanic Liaison, Siler City, NCNuestra primera parada fue Siler City en el condado de Chatham County, un ejemplo claro de ese fenómeno. Marcia Espínola, una chilena que es vice directora de la organización civil El Vínculo Hispano/The Hispanic Liaison, me contó que la mayoría de los latinos de la zona -50 por ciento de la población del condado- vienen de regiones rurales de México y Centroamérica. Aquí, trabajan en plantas industriales -de procesamiento de pollos en particular-, agricultura y en construcción.

Los pollos son un tema delicado. En serio. En junio, más de 800 personas se quedaron sin trabajo cuando la planta local de Pilgrim’s Pride cerró. Esto dejó no sólo a muchos Latinos sino a todo el pueblo en crisis. Muchos negocios han visto bajar sus ingresos: desde las granjas que eran proveedoras de la planta hasta el WalMart y el taller de neumáticos y la gasolinera que tenían a los camioneros de clientes firmes.

The recent closing of this Pilgrim's Pride plant left over 800 without a job in Siler City, NC.

Pilgrim’s Pride, Siler City, NC: La planta que cerró en junio. [Siler City · más fotos]

A esto hay que agregarle el miedo que hay de posibles redadas de Inmigración (vean mi post sobre los rumores de retenes que invadieron las comunidades latinas de North Carolina esta semana): el ambiente no parece muy positivo en este momento.

Varios condados vecinos han firmado acuerdos bajo la Sección 287g con la agencia de Inmigración y Aduanas, similares a los que vimos en el norte de Virginia. Por eso, hay mucha gente que no se anima a salir del condado de Chatham y algunos no quieren salir ni de su casa. Temerosos de ser arrestados y deportados, algunos han firmado un poder para que otro adulto se pueda hacer cargo de sus hijos y éstos puedan quedarse en EE.UU. La tensión se siente, según Espínola: los casos de violencia doméstica han aumentado, al igual que los de abandono escolar en la secundaria (el fiscal del estado trató hace poco de prohibir el acceso de los estudiantes sin documentos a las universidades comunitarias). También se ha notado cierta presencia de pandillas latinas.

Por la falta de empleo, hay familias que se mudan juntas para tratar de vender o alquilar las casas que dejan libres (vimos varias). El Vínculo Hispano recibe mucha más gente en sus eventos de donación de comida, tres lunes al mes; hasta cincuenta personas suelen esperar al sol en el caliente verano de la zona para recibir comida. Otra planta cercana tiene una lista de espera de 190 postulantes, pero no tiene vacantes. Muchos inmigrantes directamente se están yendo; la mayoría a otros estados, unos pocos a sus países.

Aún en esta situación, la gente está interesada en las elecciones presidenciales. Véanlo aquí:

Recién después del verano, cuando recomience el año escolar, se podrá saber cuánta gente se fue del pueblo. Según me explicó Espínola, la mejor manera de contar las ausencias es ver cuántos alumnos no se reincorporan a las clases.

Mario Calderón, from Guatemala, in Siler City, NC.Al salir de la oficina de El Vínculo, conversé con Mario Calderón, (42), un guatemalteco con residencia legal, quien trabaja en una tienda a una cuadra de allí. “Si la situación sigue así, la gente se va a ir yendo, porque se le están cerrando puertas”, me dijo. Las ventas del negocio bajaron un treinta por ciento y lo mismo pasa en otras tiendas.

“Si sigue así, me tendré que mover a algún lado. Incluso, a mi propio país”.

***

Al día siguiente, fuimos a Kinston, en el este del estado, la zona más rural. Conocí a Juvencio Rocha Peralta, un activista local desde hace más de dos décadas que estuvo entre los pioneros latinos que empezaron a cambiar esta región y todo el Sur en los ochenta.

Cuando íbamos a su oficina, vimos dos trabajadores transpirando bajo el sol fuerte del mediodía. Cargaban hojas de tabaco en un camión en medio de un campo al costado del camino. Metimos al Rayo Blanco al medio del campo y me bajé a hablar con ellos.

Diego Ramírez, 33, a Guatemalan in North Carolina.Lo primero que me dijo Diego Ramírez (33), de la Ciudad de Guatemala, fue: “Puro Obama, claro que sí”.

“Creemos que puede ser el cambio”, siguió. “No queremos más guerra y queremos que mejore la economía. Con McCain va a ser la misma historia de Bush”. Como expliqué aquí, Diego se tuvo que ir de repente cuando llegó su jefe, así que no llegué a preguntarle si es ciudadano estadounidense y piensa votar el 4 de noviembre.

Al rato, llegué a la oficia de Peralta. Tiene 44 años y vino de Veracruz hace 26. Trabajó en el campo y en construcción, pero también fue a la universidad, se graduó en administración de empresas y se involucró en el activismo comunitario. Fundó la Asociación de Mexicanos en Carolina del Norte, entre otras razones porque sentía que la voz de los latinos del campo no era escuchada.

Juvencio Rocha Peralta, Association of Mexicans in North Carolina

Peralta me dijo que la atmósfera en el este de North Carolina es un reflejo de lo que pasa en el resto del estado. Aunque la tan temida Sección 287g no ha llegado aún, contó, “estamos temerosos de que [su implementación en otros lugares] va a influir en otros condados”. Al fin y al cabo, la senadora local Elizabeth Dole lo está usando como una de las propuestas en su campaña de reelección.

“Lo que he visto en North Carolina en votos -dijo Peralta- es lamentablemente que el porcentaje de los que van a las urnas es pequeño. Los que nos preocupamos por estas cosas no vamos a las urnas para tratar de quitar a esta gente”.

AMEXCAN está trabajando en registar votantes. Pero Peralta dice que en el campo no hay muchas campañas de concientización sobre la importancia del voto.

“El problema es que no sale a votar la gente”, dijo. “La gente se siente más cómoda y no sale a practicar sus derechos civiles. Somos muy conformistas: ‘Tengo documentos y mi familia está bien, entonces, como decimos en México, que se joda el otro’”.

“Es un reto concientizar a nuestra gente”.

[Vean un ejemplo de una familia de latinos que son ciudadanos pero probablemente no votarán.]

Para complicarle las cosas a activistas como él está el hecho de que los candidatos hasta ahora no se han referido en profundidad a algunos de los temas que más les interesan a los latinos de la zona. “Inmigración, educación, la economía”, repasó Peralta. “En educación y migración, no se ha visto claro qué van a presentar. Hablan mucho de la guerra y de lo que pasa con la energía…”

Enlace permanente: http://diegograglia.net/newyorktomexico/?p=31

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