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En nuestro primer día de viaje, llegamos poco después del mediodía a Manassas, Virginia, no muy lejos de Washington D.C. Nuestra meta era estudiar de cerca el intenso conflicto local sobre la inmigración indocumentada que conmovió a esta región en los últimos tiempos.
El debate terminó con lo que parece una clara derrota para el lado pro-inmigrantes. Las autoridades del Condado de Prince William lanzaron una serie de medidas contra la inmigración ilegal: la más destacada fue una ley local por la cual los policías locales están autorizados a preguntar sobre el estatus inmigratorio de cualquier persona a la que consideran sospechosa de un crimen o una falta (esto incluye cruzar la calle por la mitad de la cuadra). Los oficiales también pueden reportar a los inmigrantes ilegales que encuentren a las autoridades federales de Inmigración y Aduanas, para que sean deportados.
Desde entonces, la población latina del condado aparentemente se ha reducido en gran número.
Ni bien llegamos, me encontré con Teresita Jacinto, vocera de Mexicanos Sin Fronteras-Mexicans Without Borders.
Teresita Jacinto en 9500 Liberty St., “El Muro de la Calle Libertad”. (Más fotos aquí).
La entrevisté en frente de lo que la gente de Manassas llama “El Muro” y los que apoyan a los inmigrantes bautizaron como El Muro de la Calle Libertad. Es el costado de una casa que se quemó, donde su dueño, el mexicano Gaudencio Fernández, escribió un mensaje muy fuerte. Llama a Prince William County “la capital nacional de la intolerancia”. [Lea el texto completo aquí.] Fernández estaba de vacaciones en México esta semana, lamentablemente.
El muro ha sido motivo de controversias y blanco de ataques. Como pueden leer en este artículo del Washington Post, Fernández tiene que resolver asuntos en la Corte a su regreso. Pero a mí me interesaba más entender su mensaje.
Fernández enfatizó su herencia indígena, que comparte con numerosos latinoamericanos. Dice que “los Europeo-Americanos fueron los primeros inmigrantes ilegales” y que ellos “preferirían vivir en un pueblo fantasma que entre los Americanos originarios” (Native Americans).
Y eso es lo que pasó al final, según parece.
Jacinto, que nació en un rancho de Texas y es maestra de español en una escuela primaria, me contó que el número de alumnos hijos de inmigrantes disminuyó considerablemente este año. Por lo general, en febrero -cuando lo peor del invierno pasó y el trabajo en construcción empieza a repuntar- unos 600 estudiantes se inscriben en su escuela. “Este año, hubo 650 estudiantes menos”, dijo Jacinto. “Se fueron”.
Algunas cuadras en Manassas y otros pueblos del condado se ven como “pueblos fantasma”, dice Jacinto. Además de la nueva ley, la crisis de créditos para vivienda agregó casas vacías. (La entrevista con Jacinto estará disponible en un podcast de audio pronto. Pueden suscribirse con los botones de iTunes y Rss-Podcast a la izquierda).
Al día siguiente, almorzamos pupusas en el Restaurante y Pupusería La Antorcha, donde éramos los únicos clientes. Le pregunté a la única empleada visible, la salvadoreña Beatriz Monge (21) si el lugar siempre estaba tan vacío.
La Antorcha: restaurant latino vacío en Manassas
Monge me dijo que la nueva ley había perjudicado mucho a los negocios como éste.”La gente vendió sus casas, los niños dejaron la escuela, porque la policía se los podía llevar”, dijo.
Quería hablar con los miembros de Help Save Manassas, el grupo local que más fuerza hizo para que se aprobara la ley del condado, pero no me respondieron los emails mientras estuve allí. Si lo hacen, sin duda agregaré sus comentarios aquí. De todas maneras, sus posiciones están claras como el agua en su sitio web y en la newsletter que publican, The Front Line. (Click aquí para abrirla en pdf.)
“La presencia ilícita de extranjeros ilegales en nuestras comunidades causa un número significativo de problemas”, dice el sitio. Agrega que los inmigrantes indocumentados son el 20 por ciento de los presos locales y que “distorsionan el nivel más bajo del mercado laboral perjudicando a trabajadores de oficios y empleados de servicios, se involucran en robo de identidad flagrante, y frecuentemente contribuyen a sobrepoblar viviendas, exigir en demasía a los servicios públicos y al sistema de salud”.
HSM dice que la resolución local ayudó a bajar el crimen (una interpretación que no es unánime) y reporta que más de 700 personas ya fueron entregadas a Migraciones. También tiene una lista de otros beneficios de la nueva ley.
Yo seguía con ganas de hablar con alguien que estuviera abiertamente a favor de una actitud más dura hacia los inmigrantes indocumentados. En el sitio de HSM, hay una lista de negocios que “hacen lo correcto“, es decir que no contratan a nadie sin papeles. Así que fuimos al local del primero de la lista: Andrews Auto Body, un taller de chapa y pintura, en la ciudad vecina de Manassas Park.

Ray Andrews en su taller de chapa y pintura.
Para mi sorpresa (y la suya), Ray Andrews (43) no sabía de qué le hablaba cuando me presenté y le expliqué que había llegado a él por la lista de “Do the Right Thing”. Creía recordar haber conocido a alguien de HSM en una fiesta del 4 de Julio y haberle dado su tarjeta de presentación.
“No recuerdo haberme anotado,” me dijo.
“Estoy de acuerdo con algunas de esas cosas,” agregó, en referencia a las posiciones de Help Save Manassas, y aseguró que él no contrata a nadie sin papeles. “Pero no tengo nada en contra de que los hispanos o la gente de origen mexicano vengan para aquí. Estoy en contra de que cualquier inmigrante ilegal -no importa de dónde sea, de México o de Inglaterra- venga y reciba un montón de programas de asistencia pública”.
Andrews es un indígena estadounidense nacido en Ohio. Es miembro de la tribu Sault Ste. Marie de los indios Chippewa. Me contó un par de anécdotas que me hicieron pensar en el mensaje de Gaudencio Fernández, que subraya que muchos inmigrantes también son indígenas.
Muy seguido, la gente piensa que Andrews es hispano. “Me lo preguntan todo el tiempo”, dijo, “si hablo español, si estoy ‘legal’”.
Su esposa Vicky -tienen cuatro niños y cuatro niñas- intervino para contar que cuando Ray perdió su licencia de conducir y tenía que pedir una nueva, “tuvo que llevar cuatro identificaciones para probar que es estadounidense”.
“Me pedían mi tarjeta verde (green card)”, siguió Andrews. También la policía local lo ha parado un par de veces, sin razón aparente.
A pesar del gran debate local, Andrews dice que la inmigración no es uno de los temas en los que piensa a la hora de elegir a quién votar en noviembre. Hay problemas mayores: la guerra, la economía, los precios del combustible (díganmelo a mí).
Su perspectiva es muy diferente de la de Teresita Jacinto, como pueden ver en este video:
“Hay muchos inmigrantes que están registrados para votar y jóvenes que todavía no”, dijo Jacinto. “Queremos mantenerlos interesados para que vayan a votar. Pero ahora mismo no hay mucha fe en el sistema democrático”.










Diego,
Gracias por la visita que me dispensaste mientras vas en la carretera… y gracias también por inspirarme, un “blog de viaje”, como es el mío, no tiene por qué cerrar los ojos ante lo que sucede… y tu espacio me ha inspirado para darle cabida a otras cosas en mi blog, creo que la realidad venezolana me lo demanda. Gracias mil por mostrarme América con tus ojos, Dios los bendiga a tí, a Amy y a Rayo Blanco. Éxitos!
Carla Mariela, muchas gracias por tu mensaje. Me alegra mucho haberte inspirado.
Saludos desde la ruta 421 de North Carolina. Hace mucho calor aquí pero vamos con Manu Chao a tope en el estéreo.
Diego, miércoles 6.39 pm
Destaco las palabras de la Sra. Jacinto cuando dice que la “mayoría” llega al país para trabajar duro. No tengo dudas de que así sea. El problema son la minoría que no van con las mismas intenciones y los tratan a todos por igual; eso demuestra una clara postura a simplificar el problema eliminándolo lo cual creo no es la forma de solucionarlo.
Que sería de USA si un día decidieran marcharse todos los mexicanos?
Creo que deberían ser más flexibles con la gente trabajadora y mano dura con los otros.
Bye.