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Ecuador in Nueva York

08.04.08 | 1 Comment

—Español debajo—

To start revving up our engine, Sunday we went to the Ecuadorian Independence Day parade along Northern Boulevard in Queens, the most diverse county in the nation. New York’s Department of City Planning says Ecuador is third among the “largest sources of the foreign-born” in this borough, and it is second in The Bronx (see one of their tables in pdf here). It also ranks among the top five in Somerset and Essex counties in New Jersey and Westchester, NY.

As you can see, big numbers of Ecuadorians showed up for their national celebration. Both sides of the avenue were painted in red, blue and yellow, the colors of the national flag -which has the same color pattern as neighboring Venezuela’s and Colombia’s flags-. State and city officials were there too, like the city’s commissioners of Juvenile Justice, Ecuadorian-American Neil Hernandez, and of Immigrant Affairs, Guillermo Linares, who’s Dominican.

They watched dozens of floats and decked-out trucks go by, plus dancing troupes, pimped-out cars, men costumed as animals, people in traditional dress. Cumbia orchestras, 8- or 10-strong, blared their groovy tunes from atop trailers. It was a very lively and colorful affair.

I caught up with Francisco Moya, a young politico who will be the first Ecuadorian-American ever to attend a national party convention as a delegate when he travels to Denver at the end of the month for the Democratic National Convention. (My talk with him will be featured in our first podcast. See the links to the left to suscribe through iTunes and other rss readers.) Ecuadorians are big in numbers but are not always noticed in New York City, as compared with other Latino and non-Latino immigrant groups. But Moya says they are starting to raise their profile, in politics and elsewhere, and he and others like him are working hard at that — trying to get them to the polls, especially.

Moya acknowledges many Ecuadorians seem more concerned about politics back home than in the country where they live: “We’re hoping to bring that passion they have from back there over here, to work for them locally.”

I could see that Ecuadorian politicians -like others in other national communities- need to work hard at this: the only political messages in the crowd were about Ecuadorian politics… with the exception of a Che Guevara flag. Three men were holding hand-written signs with messages to President Rafael Correa of Ecuador. One read, “Finish the thieves off who have destroyed Ecuadorians with dirty lies. Those who forced us leave our country.” (See it on our Flickr photostream). Another man was holding a sign with the logo of País 35, Correa’s party.

Reactions were mixed -meaning boos and cheers at the same time- when Ecuadorian government representatives spoke at the end of the parade. The cheers were unanimous when a soccer TV commentator narrated a mock goal, screaming “Gooooolllll” at the top of his lungs.

After that, the crowd disintegrated under the hot midday sun. Nationality-based parades like this are as common in the New York summer as gushing hydrants or sweaty straphangers. But for each immigrant group, they are a chance to reaffirm its presence in the city — and for community politicians, they are a necessary exercise that’ll help them show they have lots of people -and hopefully, votes- behind them.

Permanent link: http://diegograglia.net/newyorktomexico/?p=14

Ecuadorians in New York

Para empezar a calentar los motores, el domingo fuimos al desfile por el Día de la Independencia del Ecuador en Northern Boulevard en Queens, el condado más cosmopolita del país. El Departmento de Planeamiento de la ciudad dice que Ecuador está tercero entre las “mayores fuentes de habitantes nacidos en el extranjero” en Queens. El país de la mitad del mundo también está segundo en El Bronx y rankeado entre los cinco mayores aportantes en los condados de Somerset y Essex, en Nueva Jersey, y en Westchester, en Nueva York al norte de la ciudad.

Como ven, muchos ecuatorianos fueron al festejo. Ambos lados de la avenida estaban cubiertos en rojo, azul y amarillo. Funcionarios de la ciudad y del estado también asistieron, entre ellos el ecuatoriano-estadounidense Neil Hernandez, comisionado de Justicia Juvenil, y su colega de Asuntos Inmigratorios, el dominicano Guillermo Linares.

Desde el palco, vieron pasar decenas de carrozas y camiones decorados, además de grupos de danzas folklóricas, hombres disfrazados de animales y gente vestida en trajes típicos. Varias bandas de cumbia, con 8 o 10 músicos encima de un trailer, le ponían una banda de sonido tropical al verano neoyorquino. Mucho color, mucha fiesta.

Pude conversar con Francisco Moya, un político joven que a fines de mes irá a la Convención Nacional Demócrata en Denver como el primer delegado ecuatoriano-estadounidense en la historia. (Nuestra conversación estará en el primer podcast de este viaje más tarde. Se pueden suscribir a través de iTunes y otros lectores de rss con los botones a la izquierda).

Los ecuatorianos son muchos en Nueva York, pero a veces pasan desapercibidos en comparación con otros grupos de inmigrantes, latinos y no-latinos. Pero Moya dice que están incrementando su visibilidad, en la política y en otros ambientes, y que él y otros se esfuerzan mucho para que eso suceda. Este año, en particular, buscan que la gente se registre y vote.

Moya admite que muchos ecuatorianos parece preocuparse más por la política de su país que por la del país en que viven actualmente: “Esperamos atraer hacia aquí esa pasión que tienen por lo de allá, para que los ayude en el nivel local”.

Ecuadorians in New York

Ayer se notaba que los políticos de la comunidad -al igual que en otras- se van a tener que seguir esforzando: los únicos mensajes políticos entre la multitud, además de una bandera del Che, eran sobre política ecuatoriana. Había tres hombres con carteles dedicados al presidente Rafael Correa. Le pedían que acabe con la corrupción en su país y con los delincuentes “que nos obligaron a dejar nuestra patria”. (Vea la foto en nuestra página de Flickr). Otro hombre tenía un cartel del partido del presidente, País 35.

Claro que las opiniones no fueron tan unánimes cuando, al final del desfile, hablaron un par de representantes del gobierno ecuatoriano. Hubo rechifla y también aplausos. La ovación sí fue general cuando un locutor de fútbol por TV le regaló al público un grito de “goooollll”…

Tras ese simbólico grito de victoria, la gente se dispersó bajo el fuerte sol del mediodía. Este tipo de desfiles de grupos nacionales son tan comunes en el verano neoyorquino como las bombas anti-incendios inundando las calles o los pasajeros de metro transpirados. Pero para cada grupo son una oportunidad única de mostrar que están presentes. Y para los políticos de las comunidades son la chance de mostrar que tienen un respaldo masivo y que, con suerte y mucho trabajo, pueden aportar votos a los partidos que les muestren su simpatía.

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